Es rico en grasas vegetales ‘buenas’, vitaminas y antioxidantes. Sí. A estas alturas ya sabes que hablamos de nuestro querido aove. Y es que el aceite de oliva virgen extra es uno de los alimentos más beneficiosos para el organismo.
Ahora que hemos pasado un periodo de ciertos ‘excesos’ y cambios de rutinas alimenticias, tras la Navidad, es fundamental retomar una dieta saludable. Y en ella el aceite de oliva virgen extra tiene un papel importante, porque nos ayuda a cuidar la salud de múltiples formas.
¿Las 3 formas en las que el AOVE nos ayuda en una dieta saludable?
1. Actúa beneficiosamente en la microbiota intestinal
Al ser una grasa de origen vegetal y monoinsaturada, regula la microbiota intestinal. De esta forma, el consumo de aceite de oliva virgen extra previene problemas tan serios como la hipertensión, la hipercolesterolemia y la obesidad, todos ellos ligados al síndrome metabólico. Al tener propiedades antiinflamatorias y antimicrobianas, el AOVE favorece un cuadro intestinal saludable.
Diversos estudios han demostrado en este sentido que una dieta alimenticia que incluya aceite de oliva virgen extra contribuye a aumentar la diversidad microbiana beneficiosa del intestino, algo estrechamente ligado también a las funciones cerebrales.
2. Fortalece nuestro sistema inmunológico
Y esto es fundamental siempre. Pero ahora, después de haber llevado una dieta algo menos sana y excesiva de lo deseable, es aún más importante. Nuestros sistema inmune puede resentirse después de un periodo sin duda distinto al habitual, alejado de nuestras rutinas.
¿Por qué ayuda al sistema inmunológico? Porque los nutrientes del aceite de oliva pueden servir para reforzar nuestras defensas. Sus flavonoides protegen nuestro organismo frente a posibles enfermedades e infecciones, más frecuentes también ahora en invierno. De hecho, las investigaciones han demostrado que tomar aove es un ‘antibiótico’ natural, que actúa frente a ocho cepas de Helicobacter pylori, una bacteria relacionada con la aparición de úlceras y cáncer de estómago.
3. Es saciante y ayuda a controlar el peso
Usar aceite de oliva para cocinar puede ser muy útil para hacer frente a nuestro peso, algo que -no nos engañemos- también suele resentirse tras la Navidad. Nos hemos ‘pasado de la raya’ en el consumo de azúcares, hemos tomado raciones excesivas y en los horarios menos indicados… En resumen, que hemos acumulado en pocas semanas muchísimas malas prácticas en nuestra dieta.
Pero el aceite de oliva virgen extra, pese a ser una grasa -que, por tanto, hemos de tomar con moderación- es saludable. Es rica en ácidos grasos monoinsaturados que contribuyen a controlar el apetito al aumentar la sensación de saciedad. Y, por eso, al cocinar con aove -sobre todo en crudo- no sólo disfrutaremos de sabor y nutrientes extras, sino que probablemente controlaremos mucho más la ración que consumimos y, por tanto, retomaremos una dieta más equilibrada.


