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Aceite de oliva y verano: un alimento imprescindible en la dieta estival

Aceite de oliva y verano: un alimento imprescindible en la dieta estival

Que el aceite de oliva es beneficioso es algo que nadie discute. Pero hay momentos del año en que se hace aún más necesario en la dieta. Aceite de oliva y verano van de la mano, como ya comentamos en algún un post anterior, porque tomamos más platos fríos -en los que el AOVE es casi imprescindible- y porque muchas de las recetas estivales tienen entre sus ingredientes más importantes al aceite de oliva virgen extra.

Dicho esto, hemos de tener en cuenta otra cuestión importantísima sobre este tándem AOVE-verano: la mayoría de las verduras y hortalizas que consumimos en estas fechas son liposolubles. Así que necesitan de una grasa -mejor saludable, por supuesto- para aportar a nuestro organismo todos los nutrientes que atesoran.

  1. AOVE y absorción de la luteína

Al combinar hortalizas verdes con aceite de oliva virgen extra estamos favoreciendo la absorción de la luteína presente en ellas. La luteína es un antioxidante natural que, según numerosas investigaciones, puede prevenir enfermedades neurodegenerativas y oncológicas.

2. AOVE y absorción del licopeno

Hemos comentado en varias ocasiones que combinar tomate con aceite de oliva es otra apuesta segura. Porque el licopeno, otro potente antioxidante propio del tomate, también es liposoluble. Teniendo en cuenta que el tomate está presente en la mayoría de los platos veraniegos (como la porra o el gazpacho), el AOVE va de la mano sí o sí. Recordemos que estamos hablando de un potente antioxidante que ayuda a proteger las células del organismo.

3. Aceite de oliva + vitaminas

El verano y las fuentes vitamínicas están muy unidas. Tomamos más pescado en líneas generales y muchas más ensaladas -donde las verduras y las hortalizas de hoja verde son omnipresentes-. Por eso tomar más AOVE en verano nos ayuda a absorber mejor vitaminas como la K (de las verduras de hoja verde), la E (propia de frutos secos, hortalizas y semillas), la D (de pescados azules como la caballa, el salmón y el atún) y la vitamina A (que encontramos en el tomate o la zanahoria). Estamos refiriéndonos nuevamente a nutrientes liposolubles, así que gracias al aceite de oliva podremos absorberlos mejor y disfrutar plenamente de sus beneficios.

4. Aceite de oliva: extra de hidratación

No nos referimos con ello al uso tópico del AOVE (también indiscutible) sino a que sus propiedades nos ayudan a cuidar la piel desde dentro, en una época del año en la que somos especialmente vulnerables, por efecto del calor y la radiación solar. Hemos de tener en cuenta que, en verano, nuestro cuerpo está más expuesto a la deshidratación y al estrés oxidativo debido a la mayor actividad al aire libre y las altas temperaturas. Incorporar aceite de oliva en nuestra dieta diaria no solo puede ayudar a mantener nuestra piel hidratada y elástica sino que también fortalece nuestro sistema inmunitario.

5.AOVE y saciedad

Otro aspecto más que relevante en verano son las digestiones pesadas. Estamos más ociosos, incluso sedentarios, y a veces comemos de más. En este sentido, el AOVE se presenta como un aliado estupendo, puesto que el ácido oleico cuenta con oleiletanolamida, un compuesto natural que contribuye a reducir la sensación de hambre de nuestro organismo, aliviando así el riesgo de comer en exceso y padecer una digestión demasiado molesta.

¡A disfrutar del verano!