Como ya sabemos todos, el aceite de oliva no se considera un alimento perecedero y, por lo tanto, no tiene fecha de caducidad. Pero, aunque puede consumirse superando la fecha de consumo preferente, sí va perdiendo propiedades con el paso del tiempo. De hecho, es aconsejable consumirlo en los dos años siguientes a su recolección.
Además, hay épocas del año (como ahora en verano) en que es recomendable seguir ciertas pautas para conservar intactas sus cualidades organolépticas y nutricionales.
¿Por qué es tan importante su conservación? Pensemos que el aove es zumo natural de aceituna. Y, por tanto no tiene conservantes. Dicho de otra forma: el aceite de oliva virgen extra evoluciona con el paso del tiempo y su sabor y propiedades pueden verse afectados negativamente.
Hemos de tener en cuenta dos cuestiones importantes:
1) La oxidación del aove hace que pierda su sabor y sus propiedades, desapareciendo así poco a poco los polifenoles que le dan su aroma y sabor característico
2) La variedad de la aceituna usada para su elaboración también es clave para marcar su oxidación. Por ejemplo, la variedad picual, por su elevado contenido en antioxidantes naturales (polifenoles y Vitamina E), conserva mejor sus propiedades.
Y, dicho esto, ahí van esos cuatro consejos para conservar sus cualidades, especialmente durante el verano.
1.Evita la exposición directa de la botella de aove a la luz, ya que perjudica a la calidad del aceite. Lo ideal es guardarlo en un recipiente pequeño y oscuro, como el de nuestro aove premium y guardarlo en un lugar alejado de la luz directa. Mejor también cuanto más hermético sea el tapón de la misma, ya que el oxígeno lo puede oxidar. Si tu aove viene en una botella transparente, puedes optar por pasarlo a un envase de vidrio oscuro, acero inoxidable o cerámica. Estos materiales impiden la penetración de la luz y ayudan a conservar la frescura y calidad del aceite.
2.Mantén tu aceite de oliva a una temperatura ambiente constante. Para que sus nutrientes se mantengan intactos lo ideal es conservarlo en torno a los 20º. Así que busca un lugar de la cocina, o de la casa, que suela estar a esa temperatura. Recuerda que el calor puede acelerar el proceso de oxidación, provocando la degradación del aceite de oliva virgen extra. Busca un lugar fresco alejado de cualquier fuente de calor, como estufas u hornos.
Y, aunque resulte extraño, considera incluso la posibilidad de guardar el aceite de oliva en el frigorífico, en caso de no encontrar esa frescura deseada o de vivir en un lugar especialmente tórrido en estas fechas. Aunque la refrigeración puede hacer que el aove se solidifique, no afectará a su sabor ni a su calidad. Simplemente, cuando vayas a utilizarlo deja que alcance la temperatura ambiente para disfrutar de todas sus cualidades.
3. Compra botellas más pequeñas. Es aconsejable comprar botellas más pequeñas de aceite de oliva durante la temporada de verano. De esta manera garantizamos un consumo más rápido y una menor exposición a esos factores que tanto le afectan y especialmente acentuados en época estival. Pensemos también que las botellas de formato menor pueden guardarse más fácilmente y en lugares frescos, generalmente más pequeños e inapropiados para botellas de demasiados litros.
4.Protégelo del aire y de los olores fuertes. Asegúrate de cerrar bien la botella después de cada uso para limitar el contacto con el aire. De esta manera evitaremos que entre aire o contaminantes en la botella, algo que también puede ser más perjudicial ahora en verano. Recuerda también que aceite de oliva tiene a absorber olores. Por eso es importante que nos aseguremos de guardarlo lejos de alimentos o productos de olor fuerte. Así mantendremos su sabor y aroma característicos.
RECUERDA: el almacenamiento adecuado es vital para mantener la calidad de tu aceite de oliva virgen extra, y más de verano.


